Hanna era una chica muy feliz, al parecer nada le faltaba, estaba en el
ultimo semestre de su carrera, tenia una familia espectacular que la apoyaba en
lo que pedía, tenia propuestas de trabajo muy buenas en puerta y para no romper
el encanto de su magnifica vida estaba comprometida con un chico con el que
tenia ya mas de 3 años de noviazgo.
Después de 5 meses y medio Hanna termino su carrera y entro a trabajar a
una empresa muy reconocida en la ciudad, y a lo único que se dedico fue a
trabajar y terminar los preparativos de la boda tan esperada desde hace un año.
Por fin después de unas semanas largas de espera el momento llego, todo estaba
listo, los nervios la invadían desde que la estaban arreglando en el salón y
las lagrimas de emoción no permitían que el maquillaje quedara perfecto, dieron
las 7:45pm y ella se encontraba frente al espejo admirando su vestido,
esperando a su padre que pasaría por ella en un automóvil de colección rentado
para la ocasión.
Ella ya ansiosa no dejaba de mirar la hora, no podía imaginar la
tristeza del novio esperándola en el altar, pensando que no llegaría, pasaron
20 minutos y su padre no llegaba, se desespero tanto que decidió salir
corriendo de su casa, sabia que la iglesia no quedaba muy lejos, que eran unas
cuantas cuadras para ella si lo que quería era estar frente al altar diciendo
sus votos, pero al llegar a la iglesia no pudo dar crédito a lo que veía....
solo había personas vestidas de negro entrando a la iglesia, no encantaba los
colores pastel que debería de haber en los vestidos de las damas de honor, la
furia la ataco pensando en que se habían equivocado y habían cambiado los
horarios, tal vez por una emergencia funeraria y que a ella no se le había
notificado, pero no dudo en entrar para poder preguntar que es lo que pasaba,
pero nadie parecía verla, aunque sobresalía el vestido blanco ante tanta
obscuridad, pero ¿quien pone atención ante un momento tan lleno de dolor?.
No le importo ser ignorada, lo único que le llamo la atención fue que su
prometido se encontraba al frente de toda esa multitud, y siguiendo en su
ignorancia dedujo que el también estaba ahí para aclarar la situación, y
mientras mas se acercaba el miedo la invadía y al llegar a la caja, se vio inmóvil,
pálida................. sin vida, sin alma y sin ilusión.
Al tratar de recordar lo que había pasado, se vio tirada en su cuarto,
sucio, descuidado, y a ella sin fuerzas recordando una y otra vez el día en que
Lisandro termino su compromiso por estar con alguien mas, y todas las noches
tenia el mismo sueño, el sueño de su boda, destruido por un asesinato a su
persona.
Tu eres el único que se puede destruir.
2 comentarios:
Que tristeza, ua historia muy fuerte que me ha tocado el corazón, muy bueno en verdad.
We, ve a un psiquiatra, yo lo pago...
no, mejor no. Te quiero.
Publicar un comentario