Quien
no recuerda cuando llegabas de la escuela y te apresurabas a hacer tu tarea,
porque era la única condición para dejarte salir a jugar hasta que el sol se
metiera, para después escuchar el grito de tu madre para que entraras a bañarte
y alistar tus cosas para el día siguiente.
Cómo
olvidar que las horas se pasaban volando cuando jugabas escondidillas, burro
castigado, policías y ladrones e incluso solo te reunías para contar las
historias mas terroríficas que salían de tu imaginación en aquella edad de
inocencia, a los 9 años.
Hace
unas semanas asistí a una fiesta infantil, había un inflable, unos columpios
montados, un pequeño patio con una resbaladilla y una cama elástica, para los
más grandes, las edades de los niños rondaban entre los 8 y 10 años. Para mi
sorpresa los juegos solo se utilizaron por dos pequeños asistentes de 3 años a
los que por cierto los llevaban los padres a jugar, durante unos minutos antes
de ponerles enfrente al salvador de todo padre moderno, la tableta que les
transmitía una película, los más grandes desde su llegada no despegaron la
mirada de sus celulares con la mejor de las tecnologías, claramente con las
aplicaciones más actuales y los mejores juegos de video.
Con
esto no quiere decir que me encuentre en contra de la tecnología, estamos en un
mundo que se actualiza a cada minuto y debemos adaptarnos o quedarnos en el
olvido, me parece que son herramientas que pueden ser un apoyo de aprendizaje e
incluso de distracción, sin embargo el abuso de estos aparatos hace
conformistas a los padres, y te has preguntado entonces ¿quién esta educando a
tus hijos?.
Al
paso que vamos llegaremos a inventar padres virtuales, es más sencillo que un
niño le crea mas a una maquina con la que pasa la mayor parte de su día, Internet
es una herramienta fabulosa en donde puedes encontrar casi cualquier respuesta,
pero si no la sabemos usar es una trampa mortal, sobre todo para niños a
esa edad de imitación y definición de identidad.
Tengo
una imagen no tan alejada de la realidad en mi cabeza rondando desde ese día
y pienso que a estas alturas es muy probable que nuestros hijos lleguen a diseñar su
propia área de juegos, sin siquiera salir de su casa, un lugar que a
conveniencia de un padre será seguro, sin embargo limitaremos a las pequeñas
personas a no tener roce siquiera con la naturaleza, todo lo tendrá apretando
un botón, o con un comando de voz, ¿qué tipo de mundo queremos para nuestros
futuros hijos? ó será necesario también llegar al grado de crear hijos
virtuales para quitarnos de preocupaciones.

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